200G
Cómo mantenerte en tu peso en vacaciones
Hace un par de días volvimos de vacaciones y como hago a diario cuando me levanto en casa, lo primero que hago después de echar el primer pis, es pesarme.
Para mi sorpresa, la báscula marcaba 200 gramos menos que hacía 7 días… y con el mismo nivel de masa muscular y grasa corporal según mi báscula Huawei.
Es una báscula de bioimpedancia casera de esas que te dan un montón de datos, pero yo no le hago mucho caso más allá del peso, ya que el resto de información que da, no deja de estar influenciada por miles de factores y alguna que otra fórmula estadística. Lo que sí me sirve es para detectar tendencias y ver cómo responde mi cuerpo a diferentes situaciones.
A lo que íbamos, lo curioso es que no he hecho nada especial ni complicado para lograr mantenerme en mi peso.
Lo que NO he hecho
No he seguido ninguna dieta estricta. He comido lo mismo que el resto de personas que íbamos de vacaciones.
Varios días, por no decir todos, he desayunado croissant a la plancha con Nutella, fruta, un yogur y un café solo
Ha habido días de comer sentado a la mesa, pero no me he privado de comer bocadillos en la piscina o de picar patatas de paquete.
He cenado pizza, hamburguesa, patatas varios días.
Lo que SÍ he hecho
Me he mantenido activo, no tanto entrenando, pero sí moviéndome:
Paseos por el Camping, me he movido en bicicleta, hemos ido al parque de atracciones y parque acuáticos…
He jugado todos los días con mi hija y sobrinos en la piscina, al baloncesto, hemos salido a explorar, a recoger moras...
Ha caído algún entrenamiento suelto, dos en siete días, para no perder la costumbre y aprovechar a conocer el entorno.
He sido consciente de lo que comía. No me he obsesionado, pero sí he mirado el plato con la idea de equilibrar proteínas, carbohidratos y grasas. Y siempre que he podido he metido verduras.
No me gusta el término “compensar”, pero he decidido qué comer en cada ocasión dependiendo de lo que he hecho en la comida anterior o lo que me tocaría en la próxima. Ejemplo: si la comida ha sido potente, he intentado que la cena sea más ligera y rica en verduras y proteína.
De normal no consumo bebidas alcohólicas, carbonatadas ni azucaradas y tampoco lo he hecho en vacaciones. Eso no quiere decir que no haya caído alguna cerveza o cocacola zero suelta, pero el agua ha sido mi líquido principal en el 99,9% de las ocasiones.
El factor conciencia
La clave no ha sido privarme, sino ser consciente.
Hay estudios que muestran que el mindful eating o alimentación consciente ayuda a regular la ingesta calórica de forma natural, sin necesidad de contar cada caloría.
En mi caso, saber que ya había metido bastantes grasas y azúcares en el desayuno me hacía buscar una opción más equilibrada a media tarde, sin sentirlo como un sacrificio.
Por qué no todo es la báscula
El peso corporal fluctúa por muchos factores como la retención de líquidos, las reservas de glucógeno, el consumo de sal, el nivel de hidratación, las horas de descanso, el tránsito intestinal… así que un dato puntual no cuenta la historia completa. Pero las tendencias sí.
Si después de unas vacaciones tu ropa te queda igual, tu desempeño en los entrenamientos no se resienten y la báscula está más o menos en el mismo punto, significa que probablemente has encontrado un buen equilibrio entre disfrutar y cuidarte.
No hay por qué elegir entre “modo vacaciones total” y “modo dieta estricta”. Puedes encontrar un punto intermedio:
Muévete más, aunque no sea haciendo deporte como tal
Sé consciente de lo que comes
No dramatices si comes algo más calórico
Al final, más que de fuerza de voluntad, se trata de hábitos que se mantienen incluso cuando la rutina cambia.


